lunes, 14 de abril de 2008

Comentario a Los Sueños de Kurosawa.


La tecnología ha desfigurado nuestra visión
de la naturaleza como antaño la veíamos, la ha
doblegado a un mundo de consumismo exacerbado,
la ha explotado para que nos entregue su mercancía,
la tecnología ha suplantado nuestro contacto íntimo
con la belleza esencial de lo natural y ha puesto
en su lugar un televisor. Vagamos con
el alma conectada no a lo limpio de un verde prado,
quizás, sino a cuadradas pantallas o a músicas artificiales
que bajamos a nuestro mp3. Estamos atravesando
una crisis de mentalidad, ya el joven no disfruta de
una fruta recién cortada de un árbol, sino que disfruta más
jugando todo el día en su playstation, o metido en
el chat o messinger. La vida la estamos convirtiendo en
un artificio vicioso, en técnicas virtuales que nos
absorben la inteligencia de nuestro cerebro y la
reemplazan por un mouse.

domingo, 13 de abril de 2008

Los Números.

  1. Los números no nacieron con Pitágoras,
sino que estuvieron primero en la mente de los que
construyeron las primeras pirámides egipcias.

2. Los números son abstracciones que desnudan
de alguna manera la mente de Dios,

3. y nosotros somos la transparencia de esa mente
perfecta, por lo tanto

4. somos imagenes de números vivientes con fuente
en Dios.

sábado, 12 de abril de 2008

INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA.

Empezaré esta página explicando mi vocación con respecto
a la filosofía, para mí la madre y base de todas las artes, incluyendo
la poesía, ya que el análisis del pensamiento es lo primitivo en toda
sugestión verbal o plástica. Mi llamado comenzó leyendo el Tractatus
Lógico-philosophicus de Wittgenstein, un texto fundamental de mi adolescencia.
Me acuerdo cuando tenía 15 años y caminaba con ese libro por la alameda
de mi ciudad natal, leyendo algunos pasajes, cuando de pronto diviso
una alegre jovencilla que me invita con una sonrisa a tomar asiento
junto a ella. Yo la miro tímidamente y sigo leyendo lo que me interesa,
tomando asiento. Absorto en mi lectura seguía, cuando ella avanza uno de sus
pequeños dedos y me señala la frase más esclarecedora de todas
cuantas he leído: "El sentido del mundo tiene que residir fuera de él".
¿Cómo supo ella la frase que necesitaba comprender? ¡Ella me la hizo
comprender en ese mismo instante! y no sé hasta el día de hoy con qué
endiablado don.

Ese día decidí entregar mi cuerpo a la filosofía, ya que mi alma
se la había entregado a la poesía. Pero una cosa lleva a la otra indefectiblemente.