
La tecnología ha desfigurado nuestra visión
de la naturaleza como antaño la veíamos, la ha
doblegado a un mundo de consumismo exacerbado,
la ha explotado para que nos entregue su mercancía,
la tecnología ha suplantado nuestro contacto íntimo
con la belleza esencial de lo natural y ha puesto
en su lugar un televisor. Vagamos con
el alma conectada no a lo limpio de un verde prado,
quizás, sino a cuadradas pantallas o a músicas artificiales
que bajamos a nuestro mp3. Estamos atravesando
una crisis de mentalidad, ya el joven no disfruta de
una fruta recién cortada de un árbol, sino que disfruta más
jugando todo el día en su playstation, o metido en
el chat o messinger. La vida la estamos convirtiendo en
un artificio vicioso, en técnicas virtuales que nos
absorben la inteligencia de nuestro cerebro y la
reemplazan por un mouse.
.jpg)